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Ampliar nuestro impacto

Mudarnos a una nueva oficina ha sido un sueño largamente acariciado por Southside Justice. Al hacer las maletas en nuestra oficina de Chapel Street el año pasado, encontramos informes anuales de años anteriores. En 1984, encontramos esta nota del presidente:

Quizá algún día, en un futuro no muy lejano, consigamos las nuevas instalaciones que nos prometieron, una fotocopiadora y quizá incluso una grabadora.

La reubicación fue posible gracias al apoyo de un inversor de impacto social, Just World Group. Por definición, una inversión de impacto social es aquella que tiene como objetivo deliberado generar un impacto social además de obtener una rentabilidad financiera, al tiempo que se mide el logro de ambos objetivos.

La inversión de impacto social amplía el conjunto total de fondos disponibles para fines sociales; fomenta enfoques innovadores para resolver problemas complejos; y reconoce que los retos a los que se enfrenta la sociedad son demasiado grandes y complejos como para que puedan ser resueltos únicamente por organizaciones sin ánimo de lucro, el gobierno y la filantropía.

Mel Dye, director ejecutivo de Southside Justice, explica que «la inversión de impacto social es un enfoque emergente basado en los resultados que reúne a organizaciones sin ánimo de lucro, gobiernos, inversores y comunidades para abordar una serie de problemas sociales».

Dalit Kaplan, directora de Just World Group, afirma: «Gracias a nuestra colaboración con Southside Justice, nos hemos dado cuenta de que nuestra actividad principal, la inversión inmobiliaria, tiene la capacidad de incorporar un importante componente de desarrollo y empoderamiento de la comunidad. Al garantizar que los centros jurídicos comunitarios, como Southside Justice, dispongan de una sede segura, acogedora y asequible, creemos que estamos realizando una inversión significativa en la comunidad en su conjunto».

Kaplan considera que «la sensación de seguridad que proporciona a Southside Justice la estabilidad de su contrato de alquiler permite a la organización plantearse una visión de futuro a largo plazo, crecer y consolidar sus vínculos con la comunidad, así como promover reformas profundas y duraderas en nombre de todas las partes interesadas. Esto beneficia a todos: a los abogados y al resto del personal, a los clientes, a los proveedores de servicios y a la comunidad en general». Dye

Dye espera que en el futuro se establezcan más colaboraciones entre los centros jurídicos comunitarios y los inversores de impacto social, ¡y cree además que se trata de una situación en la que todos salen ganando!